A veces siento envidia de vosotros, riendo y llorando. Con esos latidos cálidos.
Conozco la pasión, más sólo en el momento.
Conozco la desazón, más la supera mi nihilismo.
En una vorágine de sentimientos lo único que conozco es la diversión y el tedio. Mi brújula de acciones y valores. Mi bien y mal. Y mi única ley.
A veces, sólo a veces, en contadas ocasiones de vacío, os tengo envidia,
mucha envidia...
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