Un día, mientras huía del llanto, no sé aún como, caí en una jaula de fieras. Temiéndome lo peor, esperando mi hora final, uno de los felinos se me acercó y posando sus fauces sobre mi oreja me susurró el secreto de la vida...y, desde entonces, soy una fiera.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Envidia

A veces siento envidia de vosotros, riendo y llorando. Con esos latidos cálidos.
Conozco la pasión, más sólo en el momento.
Conozco la desazón, más la supera mi nihilismo.
En una vorágine de sentimientos lo único que conozco es la diversión y el tedio. Mi brújula de acciones y valores. Mi bien y mal. Y mi única ley.
A veces, sólo a veces, en contadas ocasiones de vacío, os tengo envidia,
mucha envidia...

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