Un día, mientras huía del llanto, no sé aún como, caí en una jaula de fieras. Temiéndome lo peor, esperando mi hora final, uno de los felinos se me acercó y posando sus fauces sobre mi oreja me susurró el secreto de la vida...y, desde entonces, soy una fiera.

martes, 9 de marzo de 2010

Irritación

A las fieras no nos gusta que se meen en nuestro territorio. Somos dominantes, agresivas...mortales. Nuestros grandes esfuerzos se enfocan en asegurar supervivencia con ataque feroz a todo aquello que viene a perturbar nuestra merecida tranquilidad. El problema viene cuando caminas entre humanos, entonces todo se complica. Una agresión puede ser una mínima palabra declamada por un ser insignificante al que poder destrozar de un solo zarpazo, pero claro, estamos en territorio humano, aquí las peleas son entre sedas y cristales.
Cuán poderoso es el instinto, vuelve una opinión paria en una seria afrenta, en una amenaza, en un riesgo a la paz de nuestro descanso. Un desafío a nuestra persona. Como fiera, soy demasiado enorme para luchar contra una pulga, pero ¿debo por ello dejar que me muerda?¿dejar que me cuestione, aunque no signifique nada para mí? Hay que aplastar a esa pulga.
Sin embargo el recuerdo de la jungla cristaloide de seda y luz parpadeante me resigna. Ahora toca callar y esconder las zarpas en zapatos y guantes negros, esperando, confiando en que las arenas del tiempo me den mi lugar en la cúspide alimenticia. Acechando en la oscuridad el momento preciso del ataque. Esperando en las sombras como un predador, como un cazador, como una fiera.

2 comentarios:

  1. El comentario de prueba se ha publicado correctamente. Qué decirte pequeño y fiel compañero de noches de perreo... Las pulgas normalmente invaden cualquier lugar, son pequeñas, indisciplinadas y sobre todo muy pero que muy resistentes a todo. Pero bueno, no debemos sobresaltarnos ni irritarnos por ello. Supongo que es necesaria la coexistencia de ambas especies en la tierra, es equilibrio... cuestión en el fondo de dualidad. Siempre es bueno tener algún motivo y alguna razón para odiar al de al lado jajaja. Que no! No te irrites, ni te mees... lo importante es saber distinguir lo que verdaderamente vale la pena. no crees?

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